Dolor en mis ojos, ese dolor que te hace llorar, y se agarra del pecho y duelen juntos. Se amigan de la garganta y se cierran los tres. Y una picazón en la nariz saluda al ardor en las pupilas, después llegan las manos frías y un temblor en el cuerpo. Llega la calma infaltable antes del estallido de gotas de sal, húmedas como la lluvia, y tibias como la tristeza. Caen por mi mejilla y resbalan por las curvas de mi rostro, se despiden de mis ojos y mueren en un acantilado rosado, su río se seca, y vuelve a nacer otra, tan rápido como que mis manos se vuelven pañuelos, tan tristes como que mi corazón se estremece. Y aunque no tengo motivo, los tengo todos. Y aunque no sea lo correcto así es como se bacía el corazón de las penas. Así es como la razón se hace enemiga de los sentimientos. Así es como a veces suelo liberar la angustia que no tiene razón de existir, pero existe. Pero EXISTE
domingo, 23 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 comentario:
Sos tan grosa escriviendooo :D
lo unico q escirvis asi solo cuando estas triste :S y ni da q estes asi. besos curandera :D
Rorril
Publicar un comentario